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Cajas de cartón para todas las necesidades

Gracias a las cajas podemos guardar, transportar y agrupar todo tipo de objetos. Las cajas constituyen uno de los elementos más versátiles y prácticos con los que cuenta el ser humano para desempeñar cualquier trabajo.

Las cajas de cartón son las cajas más comunes y baratas que existen y son una herramienta fundamental para regalos, embalajes, envíos o almacenaje. Otros materiales utilizados en la fabricación de cajas son el plástico o madera, así como las cajas de papel.

Prácticamente todas las profesiones imaginables necesitan en algún momento utilizar cajas para guardar, transportar o agrupar diferentes materiales. En oficinas, las cajas de cartón son empleadas asiduamente para archivar y clasificar documentos, en comercios, las cajas de regalo son básicas en la atención al cliente, en la industria, cajas de gran tamaño son empleadas para transportar los materiales… y todos los oficios requieren algún momento el uso de cajas de almacenaje y cajas para mudanzas.

Tipos de cajas

Las cajas para regalo pueden estar fabricadas en cartón, madera o papel y, dentro de esta categoría, han cobrado fuerza en los últimos años las cajas decoradas, personalizadas para lograr un aspecto más vistoso y gustar aún más al receptor. Hay cajas para regalo de todos los tipos y formas, en función del contenido que envuelvan o guarden en su interior. Hay cajas de regalo para bodas, comuniones, cumpleaños, aniversarios o bautizos. Y cajas que adornan y envuelven regalos tan diversos como CDs, libros, fotos, joyas, pasteles, bombones, dispositivos móviles, televisiones… prácticamente todos los regalos imaginables son presentados en estas cajas. Y las cajas de papel kraft pequeñas son las favoritas de muchos usuarios para regalar.

Las cajas para mudanza suelen estar fabricadas en cartón, son baratas, resistentes y las más demandadas son cajas cuadradas de gran tamaño. En este tipo de cajas es importante su capacidad para proteger el contenido, así como su precio económico, pues es habitual la necesidad de utilizar un gran número de ellas. Las cajas de mudanza están diseñadas para facilitar tanto el transporte como la conservación de los materiales que contienen.

Las cajas de embalaje están habitualmente pensadas para resistir bien los cambios de temperatura y la humedad. En los casos donde es necesario transportar productos muy pesados o frágiles, la mejor elección son las cajas palet. Existen cajas de embalaje de cartón para botellas, alimentos, especiales para materias peligrosas, envíos postales, libros, documentos… las cajas de embalaje marrón son las más usadas pero también hay comercializadas cajas de embalaje blancas. Además, las cajas de embalaje auto-montables proporcionan una valiosa ayuda a quienes estén faltos de tiempo: son apilables y de extremadamente sencillo montaje.

Las cajas para envíos tienen como principal función transportar gran variedad de materiales sin que sufran ningún daño o deterioro. Las cajas de plástico de burbuja, por ejemplo, son ideales para proteger envíos. Las burbujas del sistema Air Cap crean una barrera que retiene el aire, convirtiendo la caja en hermética y proporcionando las mejores cualidades de amortiguación y resistencia. Hay también cajas para envíos fabricadas con cartón de doble espesor y asas reforzadas. Otros sistemas de seguridad de esta clase de cajas incluyen sistemas de cierre por tira de silicona que permiten comprobar si la caja es abierta de forma no autorizada.

Las cajas organizadoras son empleadas en oficinas para clasificar y guardar documentos. También hay cajas organizadoras utilizadas con fines particulares como cajas organizadoras para herramientas, tornillos, tuercas, joyas u otros utensilios. El material con el que se fabrican la mayor parte de las cajas organizadoras para oficinas es el cartón pero, para usos individuales y en el hogar las cajas organizadoras de plástico son las preferidas.

Las cajas plegables sirven para guardar y transportar objetos de muy diversa procedencia y están fabricadas en plástico o cartón. Algunas de las principales ventajas de las cajas plegables son el ahorro de espacio que representan y su versatilidad. Reciben el nombre popular de caja americana, su base es rectangular y se cierran tanto por su parte superior como inferior por medio de cuatro solapas. La caja americana o plegable es uno de los tipos de cajas más universales y más utilizadas en todo el mundo y su invención se la debemos a un escocés, llamado Robert Gair.

Las cajas con tapa de plástico, cartón son las más comunes de encontrar. La tapa de este tipo de cajas puede ser de diferentes tipos: bisagra, ciega, de vidrio, deslizante, de madera, tapa llana o, incluso, sujeta con goznes. Si la tapa es ajustable, tiene dos asas laterales que son introducidas en el cuerpo de la caja para proporcionar un aspecto mucho más compacto. En el caso de las cajas con doble tapa, cuentan con dos solapas superiores que se juntan, creando dos compartimentos.

Las cajas archivadoras son indispensables en cualquier oficina. Plástico o cartón son los materiales de los que están fabricados este tipo de cajas. Con ellas se archivan todos los documentos que son necesarios en una oficina, ayudando a optimizar el trabajo y los procesos de producción.

Las cajas transparentes permiten ver el contenido transportado o almacenado y son muy útiles para guardar o enviar CDs, moldes, flores, zapatos, juguetes, ropa, velas… las hay, incluso, con llave, cuando se trata de guardar objetos de valor. Acetato o metacrilato son materiales habituales de los que están fabricadas.

Las cajas de colores son una buena elección para regalo. Son cajas originales y vistosas que no dejan indiferente. Elaboradas en cartón, papel o plástico, los colores pastel son los más solicitados. En comuniones, bodas y bautizos las cajas de colores para regalo son una clara tendencia al alza.

Las primeras cajas de cartón fueron utilizadas en la milenaria China allá por el siglo XVI.

Sin embargo, no fue hasta la llegada del siglo XIX cuando nació la caja de cartón resistente para guardar y transportar objetos. El cartón comenzó a adquirir la resistencia necesaria para su uso en transporte y almacenaje industrial gracias a varios pioneros. Uno de ellos fue Oliver Long, quien creó una nueva patente de cartón de varias capas en 1874, definiéndolo como cartón ondulado. Gracias a Long nació la primera caja de cartón moderna, resistente ya tanto a la compresión como al aplastamiento.

Poco después llegaría el escocés migrado a Estados Unidos Robert Gair, que inventó en 1890 un cartón precortado que se fabricaba en grandes cantidades para convertirlo en cajas. Su caja incluía solapas para abrir y cerrar y recibió el nombre de caja americana.

Ya en el siglo XX, los estadounidenses Robert H. Thompson y Henry D. Norris, fundadores de la compañía del mismo nombre, crearon en 1914 una caja económica de cartón con solapas iguales. Esta caja se convertiría en la caja de embalaje ideal.

Tanto Long como Gair, Thompson y Norris fueron cruciales para la evolución de la caja de cartón y sus aplicaciones actuales. Sin su impulso creativo e industrial las cajas no serían las herramientas universales actuales utilizadas en todo el mundo que son en la actualidad.

Cómo hacer cajas de cartón

Si lo que buscas es hacer tú mismo una caja de cartón ondulado con tapa para guardar objetos en tu casa, deberás seguir una serie de instrucciones. En primer lugar, tendrás que adquirir cartón ondulado o corrugado, pegamento termo fusible con pistola y cinta adhesiva. Otros materiales que necesitarás son papel y lápiz, una regla, escuadra, cúter, tijeras y pinzas.

Una vez reunido el material, lo primero que tendrás que hacer es tomar medidas del hueco de la estantería donde planeas colocar la caja que vas a construir. El mejor consejo es que hagas bocetos de diseño de tu caja, para tener mucho más claro el resultado que quieres lograr.

A continuación, corta las piezas de las que se compondrá tu caja. Dibuja una de las bases en el cartón y córtala con la regla y el cúter. Repite este paso para cada pieza y comprueba que caben perfectamente en el hueco de la estantería.

Seguidamente, pega las piezas de la caja. Para ello, emplearás la pistola con el pegamento termo fusible. La tapa será la última pieza a pegar.

Una vez que ya tienes construida la caja, con el pegamento ya adherido y seco, comprueba que la caja encaja sin problema en la estantería.

Además, deberás reforzar la caja. Para ello, necesitarás la cinta adhesiva, tijeras y una cubeta con una esponja húmeda. Así, corta varias tiras de la cinta adhesiva en todas las aristas exteriores de la tapa y dóblalas por la mitad, en forma de V. Después, pega las tiras de las aristas verticales y superiores, así como las de los bordes de la tapa. Y corta también varias tiras de la cinta de papel engomado para todas las aristas exteriores de la caja.

Por último, haz la bisagra, usando dos pinzas de la ropa para mantener unidos los bordes traseros de la caja y la tapa mientras se seca el pegamento. A continuación, adhiere tres tiras con el fin de formar la articulación de la tapa a la caja.

Si has seguido todos estos pasos, ya tendrás una caja perfecta que podrás decorar a tu gusto, ya sea forrándola, barnizándola o pintándola.

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